sábado, 23 de noviembre de 2013

Verbatum: “Eso me afecta, pero yo prefiero callar”

Nuestras emociones están allí para ser sentidas, pero no para dominar nuestra vida porque, de hacerlo, se volverán tóxicas. Sanar nuestras emociones implica prepararse a uno mismo para liberarse de las emociones negativas y tóxicas que, en definitiva, no nos ayudan a encontrar una solución.




Seguramente de un amigo o un familiar hemos escuchado “cuéntamelo eso te va a aliviar” y es obvio que cuando se refiere a emociones como la arabia la tristeza, todos evitamos en lo posible encontrarnos por largo tiempo inmerso en alguna de esta llamadas emociones negativa, pero aun a si en la practica siempre tendemos a  permanecer mas de lo que esperamos y definitivamente tiene que ver con la forma en que  vivenciamos estos estados emocionales.


Mientras mas resistes, el dolor persiste, no existe un camino tan corto para las enfermedades emocionales y físicas, que resistirse a las emociones, hipertensión, hipotensión, gastritis, infartos, cancer y pare de contar, resistirse a drenar lo que sentimos pudiera ser el veneno mas efectivo que pudiésemos estar dándole a nuestro  organismo en forman sostenida por largos periodos de tiempo, y como es obvio si nuestra dificultad tiene que ver con una emoción en especifico ella cuando aprese termina encadenándose y sumandos e a otra com procesos no resuelto es como entrar  en una espiral sin fin.


 Acallar la expresión de las emociones nunca es una opción, a pasar de ser la mas usada, las emociones como la tristeza por ejemplo están mal relacionadas con: debilidad, flaqueza, falta de voluntad o coraje, si la medida para ser ganador o perdedor se midieran por lo que se siente todos hemos sido perdedores, este es un concepto por demás errado.


Los sentimientos son un sistema de alarma que nos informa sobre cómo nos encontramos, qué nos gusta o qué funciona mal a nuestro alrededor con la finalidad de realizar cambios en nuestras vidas. Una buena percepción implica saber leer nuestros sentimientos y emociones, etiquetarlos y vivenciarlos.


Si logramos un buen dominio para reconocer cómo nos sentimos, podremos establecer las bases para posteriormente expresarlos de manera adaptivas que te permitan no solo drenar y aliviarte física y emocionalmente, sino también establecer mecanismos de comunicación efectiva y afectiva de tus emociones.


Ahora bien, ser conscientes de las emociones implica ser hábil en múltiples facetas.  Junto a la percepción de nuestros estados afectivos, se suman las emociones evocadas por objetos cargados de sentimientos, reconocer las emociones expresadas, tanto verbal como gestualmente, en el rostro y cuerpo de las personas; incluso distinguir el valor o contenido emocional de un evento o situación social.


Por último, la única forma de evaluar nuestro grado de conciencia emocional está siempre unida a la capacidad para poder describirlos, expresarlos con palabras y darle una etiqueta verbal correcta. No en vano, la expresión emocional y la revelación del acontecimiento causante de nuestro estrés psicológico se alzan en el eje central de cualquier terapia con independencia de su corriente psicológica.


 


Psict. Eudomar Rivera


 


@eudomarr



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