Queridos súbditos:
No cesaré, como bolivariano César de segunda mano, mi esfuerzo hasta que todo haya quedado controlado, regulado y centralizado. ¡Vamos mal, aunque estemos bien! Porque todavía nos falta mucho que controlar, regular y centralizar.
Aún no hemos regulado, pero prontito ya vendrá: el número de besos y suspiros que implica el amor bolivariano, la cantidad de orgasmos permitidos, el sabor de un labio al atardecer, el intercambio de miradas, los susurros, los e – mails indiscretos, sobre todo los escuálidos que se escapan del control de Mi Sangre ¡vaya! y me insultan y ridiculizan como si fuera uno más de ellos, y no el que soy: El Legítimo Designado.
Regularemos todo, no lo dude, el color de los ojos y el de la piel, el de la ropa ya saben cuál es, la letra de los boleros y el estribillo de las coplas, no habrá nada que no sepamos, no escapará de nuestra Sala de Situación ni un beso furtivo ni un prolongado adiós. ¡Todo será de mi conocimiento y jurisdicción!
Centralizaremos en Palacio, los pañales para los recién nacidos, indicaremos número, horas y veces, el biberón y la leche, la hora de la teta y de la cuna.
Centralizaremos todo en donde corresponde, en el Comité Central: el sol y la lluvia, la luna y su creciente, las subidas al Ávila y el azul del mar ¡el amarillo del araguaney queda prohibido de paso, por golpista y antirrevolucionario!
Ya no habrá más hombres y mujeres nuevos y del proceso, habrá un único y exclusivo ser bolivariano, hermafrodita, que se reproducirá sólo y cuando yo lo decida con mis compinches cubiches.
¡Bolivarianos, vayan tomando sus previsiones y disfruten de sus últimas noches de amor heterosexual! ¡Con la Reforma Constitucional borraremos del mapa imperialista el genoma humano, la noción de sexo y género será un asunto capitalista propio y detestable de la IVa República!
Los controlo con frenesí y los centralizo sin pasión.
¡VIVA LA HABILITANTE!
¡MUERA LA ASAMBLEA POR INÚTIL!
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