Los presidentes Barack Obama y Vladimir Putin cerraron la primera jornada del G8, con el acuerdo de buscar una solución política a la crisis de Damasco
Reino Unido.- Estados Unidos y Rusia escenificaron este lunes sus divergencias respecto a la salida del conflicto en Siria, pero dejaron una puerta abierta a que el fin de la violencia llegue mediante una negociación con las partes enfrentadas.
Después de un encuentro bilateral de más de dos horas, los presidentes de EE UU, Barack Obama, y de Rusia, Vladimir Putin, cerraron la primera jornada del G8, que se celebra en Irlanda del Norte, con unas palabras que confirman que aún están lejos de acercar posiciones sobre Siria.
Animados por el mensaje lanzado por el primer ministro británico y anfitrión de la cumbre, David Cameron, reconocieron la necesidad de “encontrar puntos en común” para acabar con el baño de sangre en el país árabe y que en dos años ha causado la muerte de 93.000 personas, así como varios millones de refugiados y de desplazados internos.
“He tenido una conversación con Putin sobre la tragedia que se está viviendo en Siria. Compartimos que hay que reforzar la cooperación en este asunto”, dijo Obama al término de la reunión, mientras que Putin insistió en que ambos “queremos parar la violencia y que las dos partes se sienten a negociar”.
Con este mensaje de los líderes de las dos superpotencias aumentaron las posibilidades de que se pueda lanzar unas conversaciones de paz próximamente en Ginebra, un planteamiento que también respalda la Unión Europea (UE).
Diferencias
Pese a los esfuerzos, aún persisten posiciones diferentes, pues Washington dice estar dispuesto a suministrar armas a la oposición siria tras confirmar que el régimen de Bachar al Asad ha utilizado artefactos químicos contra los rebeldes y la población civil.
Putin mantiene su rotundo rechazo a cualquier intento de Occidente de suministrar armamento si bien Moscú continúa justificando su ayuda militar a Damasco.
También el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, sostuvo que “la mejor y única” manera de resolver este conflicto es a través de la negociación, al tiempo que descartó la vía “militar”.
Aunque apoyan la solución política, tanto la UE como EE UU quieren, además, un cambio de régimen en la país árabe, mientras que Putin reiteró su apoyo a Bachar al Asad, a quien considera uno de sus principales aliados políticos y militares de la región.
El G8 reconoce que cualquier negociación futura debe tener en cuenta la lucha de poder entre las comunidades musulmanas suníes y chiítas en Siria o el enfrentamiento entre Irán y Arabia Saudí, sin olvidar los propios intereses geopolíticos de EE UU y Rusia en Oriente Medio.
Al Asad, ha advertido de que Europa “pagará el precio” de armar a los rebeldes, ya que considera que todos son terroristas.
En un tono menos belicoso, el portavoz de Exteriores ruso, Alexandr Lukashévich, vino a decir lo mismo cuando aseguró en Moscú que la entrada de armas para los rebeldes “conducirá a una grave escalada de tensión” y dificultará la celebración de la prevista conferencia internacional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario