jueves, 9 de mayo de 2013

El moderno Flautista de Hamelin

Cuenta la leyenda que hacia  el año 1284 la ciudad de Hamelín en Alemania estaba infestada de ratas.  Un buen día apareció un desconocido que ofreció sus servicios a los habitantes del pueblo. A cambio de una recompensa, él les libraría de todas las ratas, a lo que los aldeanos se comprometieron. Entonces el desconocido flautista empezó a tocar su flauta, y todas las ratas salieron de sus cubiles y agujeros y empezaron a caminar hacia donde la música sonaba. Una vez que todas las ratas estuvieron reunidas en torno al flautista, éste empezó a caminar y todas las ratas le siguieron al son de la música. El flautista se dirigió hacia el río Weser  y las ratas, que iban tras él, perecieron ahogadas.


Estamos en pleno 2013, y estamos infestados de ideologías, mensajes e intereses creados para vendernos productos, y  existen cientos de flautistas en los medios digitales, y sobre todo en las redes sociales, que nos invitan a seguirlos, pero muchos de ellos no nos llevan a ninguna parte, o directo al rio. No pretendo con esto decir que somos ratas, pero si seguidores quizás, del emisor equivocado.


Me gusta la metáfora anterior porque día con día observo a más empresas interesadas en participar de estos nuevos medios pero sin entenderlos a cabalidad. Nos seduce el hecho de que abrir y manejar una cuenta de Twitter o un perfil de Facebook es gratuito, sin embargo no existe una estrategia previa para determinar a dónde llevar a los seguidores.


Yo me lo he preguntado varias veces, tengo más de 3,500 seguidores en Twitter, y ¿a dónde los quiero llevar?. En mi caso son un foro para recibir y retransmitir mi experiencia, conocimiento, consejos y ayuda hacia profesionistas, estudiantes y pequeños negocios. Esa es mi misión como flautista.


Sin embargo existen cientos de empresas, marcas y negocios que buscan con desesperación y en una competencia casi de guerrilla, ganarle a los demás en el número de seguidores, cuando eso no es lo más importante.


El número de seguidores en Twitter o de “likes” en Facebook es tan solo un indicador inicial de lo que la teoría RACE (Reach=Alcanzar, Act= Actuar, Conver= Convertir y Engage=Comprometer) pretende predicar. Los seguidores generan alcance pero nada más. Es importante hacer que nuestros seguidores se conviertan en algo más: Promotores, evangelizadores o inclusive clientes. Acumular seguidores no nos lleva como empresa a nada relevante, y menos si pretendemos obtener un retorno de inversión visible a nuestra inversión de tiempo y recursos en las redes sociales.


Por eso es importante ser flautista, conducir con buenos contenidos al público, pero llevarlos a sitios de valor, que posteriormente se convertirán en indicadores positivos de negocio.


Y hablando de seguidores, síganme en Twitter: @ageifman


 

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